La semana pasada os hablábamos sobre como “Evitar el sueño en horas de trabajo”.
Esta semana, os contamos lo importante que es el descanso para nuestra productividad laboral.
Mientras dormimos, logramos relajar la mente además del cuerpo. Nuestro cerebro aprovecha para recomponer su estado, para que nuestro organismo y nuestro funcionamiento nervioso sea el correcto.Por ello, al despertar nos sentimos más relajados y preparados para poner en marcha todos nuestros sentidos y percepción de las cosas.
En este periodo nuestro cuerpo también se recompone: destensamos la musculatura, regularizamos la circulación, baja el ritmo cardiaco, regulamos la respiración y el cuerpo al despertar lo sentimos renovado y con las pilas cargadas.
En este periodo nuestro cuerpo también se recompone: destensamos la musculatura, regularizamos la circulación, baja el ritmo cardiaco, regulamos la respiración y el cuerpo al despertar lo sentimos renovado y con las pilas cargadas.
Los adultos de entre 18 y 65 años, requieren un descanso de 6 a 8 horas de sueño por su actividad social y laboral. Existen casos en los que no es posible contar con este total de horas para su descanso, pero es aconsejable que nunca baje de 4 horas, ya que el cuerpo y el cerebro no logran recomponerse y eso afectará a nuestra productividad durante nuestra jornada, así como a nuestro estado de ánimo.
La falta de sueño se puede manifestar de distintas formas: cansancio, falta de energía, nuestra agudeza visual disminuye, y por supuesto, nuestra concentración se ve completamente afectada.
Por ello, debemos descansar las horas marcadas para que nuestra productividad tanto social como laboral y nuestro ánimo estén al 100%.